El gobierno chino ha emitido una severa advertencia sobre el riesgo de nuevas interrupciones en la cadena de suministro global de semiconductores, en medio de una escalada en la disputa por la planta británica de Nexperia. La advertencia llega después de que el Reino Unido ordenara a Nexperia, una subsidiaria del gigante chino Wingtech, desinvertir en su fábrica de Newport, Gales, por motivos de seguridad nacional. Este caso se ha convertido en un punto focal de las crecientes tensiones geopolíticas en el sector tecnológico.
El Ministerio de Comercio de China calificó la decisión británica como una "grave violación de los principios de la economía de mercado" y afirmó que socava la confianza de los inversores internacionales. Funcionarios chinos subrayaron que la planta de Newport, adquirida por Nexperia en 2021, es crucial para la producción de chips de potencia utilizados en una amplia gama de productos, desde automóviles hasta electrodomésticos. Una interrupción prolongada, advirtieron, podría tener un "efecto dominó" en industrias que ya se están recuperando de la escasez post-pandemia.
"Las acciones unilaterales y proteccionistas no resuelven los problemas de la cadena de suministro global; los exacerban", declaró un portavoz del ministerio en una rueda de prensa. "Instamos al lado británico a reconsiderar su decisión y crear un entorno justo, no discriminatorio y predecible para las empresas chinas". La planta emplea a más de 500 personas y es una de las mayores instalaciones de fabricación de semiconductores del Reino Unido. La orden de desinversión, basada en una ley de seguridad nacional de 2021, marca uno de los usos más significativos de estos poderes por parte de Londres.
Analistas del sector advierten que esta disputa refleja una fragmentación más amplia de la cadena de suministro de chips, dividida por consideraciones geopolíticas entre Occidente y China. La industria, que requiere inversiones masivas y ciclos de producción largos, es particularmente vulnerable a este tipo de fricciones. La advertencia china resuena en un momento en que fabricantes de automóviles y electrónica de consumo en Europa y América ya reportan cuellos de botella para ciertos componentes.
El impacto inmediato en los precios y la disponibilidad de chips aún es incierto, pero la retórica ascendente aumenta el riesgo de represalias comerciales. China, como principal consumidor mundial de semiconductores y un actor cada vez más importante en la fabricación de chips maduros, tiene un considerable poder de influencia en el mercado. La conclusión es clara: la politización de las cadenas de suministro tecnológicas amenaza con desestabilizar la frágil recuperación industrial global, haciendo que la cooperación, y no la confrontación, sea más urgente que nunca.