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Los dos asistentes clave de Epstein: ¿Por qué aún controlan su dinero y secretos?

Redactado por ReData11 de marzo de 2026
Los dos asistentes clave de Epstein: ¿Por qué aún controlan su dinero y secretos?

La muerte del financiero Jeffrey Epstein en agosto de 2019, mientras estaba bajo custodia federal, no cerró el capítulo de uno de los escándalos más notorios de las últimas décadas. Por el contrario, abrió un complejo laberinto legal y financiero que gira en torno a su vasta fortuna y los secretos que llevó a la tumba. En el centro de este enigma se encuentran dos figuras clave: su ex abogada y ejecutora testamentaria, Darren K. Indyke, y su ex contadora, Richard Kahn. A pesar de las numerosas demandas, investigaciones y la condena pública del círculo de Epstein, estos dos asistentes mantienen un control extraordinario sobre los activos del difunto financiero y la administración de su patrimonio, un hecho que genera profundas preguntas sobre la transparencia y la justicia en el proceso.

El testamento de Epstein, presentado en las Islas Vírgenes Británicas apenas dos días antes de su muerte, nombró a Indyke y Kahn como los únicos albaceas y fideicomisarios de The 1953 Trust, el vehículo que contiene la mayor parte de su patrimonio, valorado en más de 600 millones de dólares en su momento. Su mandato es amplio: liquidar activos, pagar deudas, gestionar propiedades (incluida su infame isla privada, Little St. James) y, crucialmente, administrar el Fondo de Compensación a Víctimas (VFV, por sus siglas en inglés) establecido para resolver las reclamaciones de las mujeres que alegan haber sido abusadas por Epstein. Este papel los coloca en la posición de guardianes tanto del dinero como de la información potencialmente sensible contenida en los registros financieros y de propiedades del patrimonio.

La continuidad de Indyke y Kahn en estos puestos de poder ha sido objeto de un intenso escrutinio y oposición legal. Abogados que representan a decenas de víctimas de Epstein han argumentado en múltiples ocasiones ante los tribunales que existe un conflicto de intereses fundamental. Indyke y Kahn no solo fueron empleados de confianza de Epstein durante años, manejando sus finanzas y asuntos legales mientras, según alegan las demandas, se desarrollaba el esquema de tráfico sexual, sino que también son beneficiarios del propio testamento, con derecho a recibir pagos por sus servicios como albaceas. Los críticos sostienen que su lealtad primaria podría estar con la preservación del patrimonio y la protección de su propio papel, en lugar de con la búsqueda agresiva de la verdad y una compensación total para las víctimas. "Es como poner al zorro a cuidar el gallinero", declaró en una audiencia la abogada de una de las demandantes.

El proceso del Fondo de Compensación a Víctimas, administrado por estos albaceas pero supervisado por un administrador independiente designado por el tribunal, ha distribuido más de 150 millones de dólares a más de 125 reclamantes. Si bien este resultado ha sido elogiado por su relativa rapidez en comparación con litigios prolongados, la opacidad del proceso es una queja constante. Los detalles de los pagos individuales son confidenciales, y las decisiones sobre la valoración de los reclamos se toman a puerta cerrada. Más preocupante para algunos observadores es el control que Indyke y Kahn mantienen sobre los documentos y activos del patrimonio. Ellos deciden qué documentos se entregan en las investigaciones civiles y criminales en curso, qué propiedades se venden y a qué precio, y cómo se gestionan los complejos activos financieros de Epstein. Esta autoridad les otorga una influencia significativa sobre la narrativa financiera de las actividades de Epstein.

El impacto de este control continuo es multifacético. Para las víctimas, crea una sensación de que el sistema que una vez las explotó sigue operando, con los mismos actores clave reteniendo el poder. Para la justicia, plantea dudas sobre si todos los activos relevantes han sido identificados y puestos a disposición para satisfacer los reclamos o las posibles multas gubernamentales. Finalmente, para el público, perpetúa la falta de resolución y transparencia en un caso que involucró a figuras poderosas en los ámbitos empresarial, político y académico. La conclusión es clara: mientras Darren Indyke y Richard Kahn sigan al mando del dinero y los secretos de Jeffrey Epstein, el capítulo final de este escándalo permanecerá incompleto. La verdadera rendición de cuentas requiere una administración del patrimonio completamente independiente y libre de cualquier asociación pasada, algo que los tribunales, hasta ahora, no han exigido.

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