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El auge del liderazgo compartido: más directivos dividen la cúpula por equilibrio vital

Redactado por ReData8 de febrero de 2026
El auge del liderazgo compartido: más directivos dividen la cúpula por equilibrio vital

En los últimos años, un modelo de liderazgo poco convencional ha ido ganando terreno en las salas de juntas de empresas de todo el mundo: el cargo de director ejecutivo (CEO) compartido. Lejos de la figura única y todopoderosa del jefe tradicional, cada vez más organizaciones optan por dividir las responsabilidades de la cúpula entre dos o incluso más personas. Este fenómeno, que antaño se asociaba principalmente a empresas familiares o situaciones de transición, se está consolidando como una opción estratégica para gestionar la complejidad del mundo empresarial moderno, al tiempo que responde a una demanda creciente de equilibrio entre la vida profesional y personal por parte de los altos directivos.

El contexto de esta tendencia es multifacético. Por un lado, la velocidad del cambio tecnológico, la presión regulatoria y la globalización han ampliado de forma exponencial el alcance de las responsabilidades de un CEO. Un solo individuo puede verse desbordado al tener que ser experto en transformación digital, sostenibilidad ESG (medioambiental, social y de gobernanza), estrategia global, relaciones con inversores y gestión de talento, todo al mismo tiempo. Dividir el rol permite combinar conjuntos de habilidades complementarias. Es común ver dúos donde una persona se centra en la visión estratégica y la innovación (el 'externo'), mientras que la otra gestiona la ejecución operativa y la eficiencia interna (el 'interno'). Empresas tecnológicas como Salesforce, con sus CEOs Brett Taylor y Marc Benioff en el pasado, o la firma de software SAP, han experimentado con este modelo.

Los datos, aunque aún emergentes, apuntan a un crecimiento sostenido. Un estudio de la consultora EY señala que, entre las empresas del S&P 500 y el FTSE 100, la proporción de compañías con liderazgo ejecutivo compartido se ha duplicado en la última década, pasando de aproximadamente un 2% a más de un 4%. En sectores de alta complejidad como el financiero, el biotecnológico y el de medios, la cifra es aún mayor. La consultora PwC destaca en un informe que el 67% de los presidentes de consejos de administración encuestados consideran que un modelo de liderazgo compartido podría ser beneficioso para su organización en determinadas circunstancias, especialmente para abordar proyectos de transformación a gran escala.

Las declaraciones de los propios ejecutives que optan por este modelo son reveladoras. 'No se trata de trabajar menos, sino de trabajar de forma más inteligente y enfocada', afirmó recientemente una directora que comparte la dirección general de una firma de capital riesgo europea. 'Mi colega se encarga de la cartera de inversiones y las relaciones con los fondos, mientras yo superviso la gestión de los equipos y la estrategia de salida. Esto nos permite a ambos desconectar por completo durante las vacaciones, sabiendo que la otra persona tiene el control absoluto de su área'. Otro CEO, en una entrevista con el Financial Times, añadió: 'La presión constante y la soledad del cargo único eran insostenibles para mi salud familiar. Este modelo me ha devuelto las cenas con mis hijos y la posibilidad de practicar deporte sin que el móvil vibre cada minuto'.

El impacto de esta tendencia es profundo y se extiende más allá de la suite ejecutiva. Para las empresas, puede significar una toma de decisiones más robusta, al contar con múltiples perspectivas en el nivel más alto, y una mayor resiliencia ante la salida repentina de un líder. Sin embargo, también plantea desafíos: la necesidad de una química interpersonal excepcional, una delimitación clara de responsabilidades para evitar conflictos y una comunicación impecable con el consejo de administración y los empleados. Para la cultura corporativa, envía un poderoso mensaje sobre la importancia del bienestar y el rechazo al presentismo, normalizando que incluso los puestos de máxima responsabilidad pueden diseñarse para permitir una vida plena fuera de la oficina.

En conclusión, el auge del liderazgo compartido en la cúpula no es una moda pasajera, sino una respuesta estructural a las demandas de un entorno empresarial sobrecargado y a la evolución de los valores sociales sobre el trabajo. Representa un desglose del mito del 'héroe solitario' al mando y una apuesta por un liderazgo más colaborativo, sostenible y humano. A medida que la guerra por el talento se intensifica y las nuevas generaciones de directivos priorizan el equilibrio vital, es probable que este modelo gane aún más adeptos, redefiniendo la naturaleza misma del poder en la alta dirección. El futuro del trabajo en el nivel C-suite podría no tener un solo nombre en la puerta, sino dos.

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