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Bill Gates asume responsabilidad por vínculos con Epstein en reunión interna, según fundación

Redactado por ReData25 de febrero de 2026
Bill Gates asume responsabilidad por vínculos con Epstein en reunión interna, según fundación

En una revelación que arroja nueva luz sobre la relación del cofundador de Microsoft con el financiero convicto Jeffrey Epstein, la Fundación Bill y Melinda Gates confirmó que Bill Gates abordó directamente el asunto en una reunión con el personal de la organización. Según un portavoz de la fundación, Gates 'asumió la responsabilidad' por sus interacciones con Epstein durante un encuentro interno, reconociendo que fue un error juzgar mal al individuo y asociarse con él. Este reconocimiento formal ocurre años después de que los vínculos entre ambos hombres se hicieran públicos, generando críticas sostenidas y preguntas sobre la naturaleza de su relación y su impacto en la filantropía global.

El contexto de estas interacciones se remonta a la década de 2010, después de que Epstein fuera condenado en 2008 por delitos de prostitución de menores en Florida. A pesar de este historial, Epstein mantuvo una red de contactos entre la élite financiera, científica y filantrópica. Gates, cuya fundación es una de las organizaciones benéficas privadas más grandes del mundo, se reunió con Epstein en múltiples ocasiones entre 2011 y 2014. En declaraciones anteriores, Gates había minimizado la relación, describiéndola como un error de juicio y afirmando que no tenía negocios o relaciones amistosas con él. Sin embargo, la nueva declaración de la fundación representa un tono más directo de asunción de responsabilidad personal por parte del magnate tecnológico.

Datos relevantes indican que las reuniones entre Gates y Epstein incluyeron visitas a la mansión de Epstein en Nueva York y conversaciones sobre filantropía y financiación científica. En 2019, se reveló que Gates había viajado en el jet privado de Epstein en al menos una ocasión, aunque no a la isla privada del financiero, Little St. James. La fundación también exploró una empresa filantrópica conjunta potencial con el JPMorgan Chase, donde Epstein era cliente, aunque el proyecto nunca se materializó. El escrutinio público aumentó en 2021 durante los procedimientos de divorcio de Bill y Melinda French Gates, donde se mencionó que la incomodidad de Melinda con la asociación con Epstein fue un factor de tensión en su matrimonio.

Un portavoz de la Fundación Gates declaró: 'Bill reconoció que fue un error asociarse con Epstein. En una reunión con el personal, asumió la responsabilidad por ese error de juicio, enfatizando la importancia de los estándares éticos más estrictos en todas las actividades de la fundación'. Esta declaración parece ser un esfuerzo por abordar las preocupaciones internas y externas, y por reafirmar el compromiso de la organización con su misión de salud global y desarrollo, que ha comprometido más de 50 mil millones de dólares en donaciones desde su creación.

El impacto de esta admisión es multifacético. Para la Fundación Gates, que emplea a más de 1,600 personas y opera en más de 130 países, la transparencia sobre este capítulo es crucial para mantener la confianza de sus socios, desde gobiernos hasta organizaciones no gubervamentales. En el ámbito de la filantropía global, donde la reputación es capital, la sombra de Epstein ha afectado a varias instituciones y figuras prominentes. La declaración también llega en un momento de mayor escrutinio sobre la responsabilidad de los ultra ricos y la intersección entre el dinero, la influencia y la ética. Para Bill Gates personalmente, quien ha trabajado para reconstruir su imagen pública tras las revelaciones de su divorcio, esto representa otro paso hacia la gestión de un legado complicado.

En conclusión, la confirmación de que Bill Gates asumió la responsabilidad por sus vínculos con Jeffrey Epstein en un foro interno subraya los desafíos éticos persistentes que enfrentan incluso las organizaciones benéficas más poderosas. Si bien la declaración puede servir para cerrar un capítulo incómodo, también plantea preguntas más amplias sobre los mecanismos de supervisión y la diligencia debida en las asociaciones filantrópicas de alto nivel. El episodio sirve como un recordatorio contundente de que la búsqueda de un impacto global positivo debe ir acompañada de una vigilancia inquebrantable sobre con quién se elige colaborar. La fundación ahora deberá demostrar que esta lección se ha traducido en protocolos más robustos para salvaguardar su integridad y su misión en el futuro.

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