La franquicia Nioh se encuentra en una encrucijada creativa. Desde su debut en 2017, la serie desarrollada por Team Ninja ha luchado por escapar de la larga sombra proyectada por la obra maestra de From Software, Dark Souls, y su legado. Aunque Nioh 3, aún no anunciado oficialmente, es objeto de intensa especulación, el análisis de su trayectoria revela una crisis de identidad que la desarrolladora debe resolver para su próxima iteración. La pregunta fundamental que planea sobre el futuro de la saga es: ¿qué quiere ser Nioh cuando crezca?
Team Ninja, estudio famoso por la velocidad frenética y el combate técnico de la saga Ninja Gaiden, intentó desde el primer Nioh fusionar ese ADN con la estructura meticulosa, la exploración interconectada y la dificultad punitiva popularizada por los 'Souls'. El resultado fue un híbrido fascinante pero desigual. Mientras que el sistema de combate, basado en tres posturas (alta, media y baja) y la gestión del Ki (aguante), fue ampliamente elogiado por su profundidad y ritmo vertiginoso, otros aspectos como el diseño de niveles, la narrativa y la progresión de personajes recibieron críticas por ser repetitivos o menos inspirados.
Nioh 2 (2020) supuso un refinamiento significativo. Introdujo elementos como el Yokai Shift, permitiendo a los jugadores canalizar poderes demoníacos, y un creador de personajes, añadiendo una capa de personalización muy solicitada. Sin embargo, la sensación de estar jugando a una experiencia derivada, a un 'Souls-like' muy competente pero no revolucionario, persistió entre una parte de la crítica y la comunidad. Las comparaciones, aunque a menudo injustas, son inevitables en un género que From Software definió.
Para Nioh 3, el desafío es monumental. Debe honrar lo que funciona—un combate sublime y una construcción de personajes compleja—mientras forja una identidad visual, narrativa y de diseño de mundos que sea inconfundiblemente propia. ¿Abandonará el Japón feudal del período Sengoku? ¿Explorará mitologías diferentes? ¿Reinventará su estructura de misiones? La 'crisis de identidad' no es un defecto, sino una oportunidad. La presión está en Team Ninja para que su próximo samurái sobrenatural no solo enfrente hordas de Yokai, sino que finalmente se enfrente y supere a los fantasmas de sus influencias.




