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Sudán acusa a Uganda de 'afrenta a la humanidad' por albergar al jefe paramilitar RSF

Redactado por ReData22 de febrero de 2026
Sudán acusa a Uganda de 'afrenta a la humanidad' por albergar al jefe paramilitar RSF

El gobierno de transición de Sudán ha lanzado una dura condena diplomática contra Uganda, calificando la reciente visita del comandante paramilitar Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como 'Hemedti', como una 'afrenta a la humanidad' y una violación flagrante del derecho internacional. La visita, que según informes incluyó reuniones con altos funcionarios ugandeses, ha avivado las tensiones en una región ya de por sí volátil y ha planteado serias dudas sobre los esfuerzos de mediación en el conflicto sudanés. Este movimiento representa un giro significativo en las complejas dinámicas del Cuerno de África, donde las alianzas son fluidas y a menudo contradictorias.

El contexto de esta crisis se remonta a abril de 2023, cuando estallaron violentos combates en Jartum entre el Ejército de Sudán (SAF), leal al gobierno, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), la poderosa milicia paramilitar comandada por Hemedti. El conflicto ha sumido al país en una de las peores crisis humanitarias del mundo, con miles de civiles muertos, millones desplazados y una infraestructura crítica destruida. Las RSF han sido acusadas repetidamente por la ONU, organizaciones de derechos humanos y gobiernos occidentales de cometer atrocidades generalizadas, incluidos crímenes de guerra y posibles crímenes de lesa humanidad, en particular en la región de Darfur.

La recepción de Hemedti en Uganda es especialmente polémica porque Kampala forma parte, junto a otros países como Arabia Saudí y Estados Unidos, de los esfuerzos diplomáticos para mediar un alto el fuego en Sudán. 'La acogida de un individuo acusado de crímenes atroces contra el pueblo sudanés por parte de un estado que pretende ser mediador no es solo hipócrita, sino una traición a los principios de paz y justicia', declaró un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudán, quien habló bajo condición de anonimato. Esta acción, argumenta Jartum, legitima a un actor beligerante y socava la credibilidad de cualquier proceso de paz futuro.

Hasta la fecha, el conflicto ha dejado un saldo devastador. Según datos consolidados de agencias de la ONU, más de 13.000 personas han perdido la vida, aunque las cifras reales podrían ser mucho mayores. Cerca de 8 millones de sudaneses se han visto forzados a abandonar sus hogares, creando una crisis de desplazados interna y transfronteriza que afecta a países vecinos como Chad, Sudán del Sur y Egipto. La economía sudanesa está al borde del colapso, con una inflación galopante y una grave inseguridad alimentaria que amenaza con sumir a millones en la hambruna.

El impacto de la visita de Hemedti a Uganda trasciende la mera protesta diplomática. Analistas regionales advierten que podría reconfigurar los equilibrios de poder. Uganda mantiene una relación compleja con Sudán, históricamente marcada por tensiones pero también por cooperación en materia de seguridad. Al mismo tiempo, Uganda tiene sus propios intereses estratégicos, incluida la estabilidad en su frontera norte y la gestión de grupos rebeldes. La acogida a Hemedti podría interpretarse como un intento de Kampala de establecer líneas de comunicación directas con una fuerza militar poderosa, asegurándose una posición influyente independientemente del resultado del conflicto. Sin embargo, este cálculo conlleva un alto riesgo de alienar al gobierno reconocido internacionalmente en Jartum y de manchar su reputación en los foros internacionales.

En conclusión, la furiosa reacción de Sudán ante la visita de Hemedti a Uganda subraya la profundidad de las heridas abiertas por la guerra y la fragilidad de los esfuerzos de paz regionales. Mientras las facciones beligerantes buscan legitimidad y aliados en el extranjero, las iniciativas diplomáticas se ven socavadas por acciones que parecen premiar a los perpetradores de violencia. La comunidad internacional se enfrenta a una disyuntiva crítica: debe ejercer una presión coherente sobre todos los actores, incluidos los estados vecinos, para que prioricen el cese de hostilidades y la rendición de cuentas por los crímenes cometidos. De lo contrario, la 'afrenta a la humanidad' denunciada por Sudán no será solo un giro retórico, sino un presagio de un conflicto más prolongado y sangriento, con consecuencias catastróficas para toda la región del Sahel y el Cuerno de África.

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