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Violencia estalla en México tras la muerte del capo El Mencho

Redactado por ReData23 de febrero de 2026
Violencia estalla en México tras la muerte del capo El Mencho

Una ola de violencia sin precedentes ha sacudido a varios estados de México tras la confirmación de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La noticia, confirmada por fuentes militares y de inteligencia mexicanas en coordinación con agencias estadounidenses, desató enfrentamientos armados, bloqueos carreteros con vehículos incendiados y ataques contra instalaciones gubernamentales en al menos seis entidades federativas, sumiendo a regiones enteras en el caos y el terror.

El Mencho, considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo con una recompensa de 10 millones de dólares ofrecida por el Departamento de Estado de EE.UU., falleció durante un operativo militar conjunto en una zona montañosa entre los límites de Jalisco y Michoacán. Según los reportes preliminares, el capo ofreció resistencia armada, lo que resultó en un enfrentamiento prolongado donde también murieron varios de sus lugartenientes y guardaespaldas. Su muerte representa el golpe más significativo contra el crimen organizado en México desde la captura de Joaquín "El Chapo" Guzmán, pero también ha destapado una lucha feroz por el control de su vasto imperio criminal.

El CJNG, bajo el mando de El Mencho, se había convertido en la organización criminal más poderosa y violenta de México, con presencia en al menos 28 de los 32 estados del país y operaciones internacionales que abarcaban desde la producción y tráfico de metanfetaminas, cocaína y fentanilo, hasta la extorsión, el secuestro y el control de territorios. Su modelo de negocio, caracterizado por una brutalidad extrema y una sofisticada infraestructura logística, le permitió desafiar abiertamente al Estado. "La eliminación de El Mencho es un éxito operativo monumental, pero abre un vacío de poder que múltiples facciones, tanto dentro del CJNG como de cárteles rivales, buscarán llenar a cualquier costo", declaró un alto funcionario de seguridad bajo condición de anonimato.

La violencia se manifestó de manera casi inmediata. En Guadalajara, capital de Jalisco, se registraron bloqueos en más de 30 puntos con camiones y autobuses incendiados. En Michoacán y Guanajuato, grupos armados atacaron comisarías y cuarteles de la Guardia Nacional con armas de alto poder. Las autoridades reportaron al menos 45 incidentes violentos en las primeras 12 horas, incluyendo emboscadas a patrullas y ejecuciones sumarias. El gobierno federal desplegó elementos adicionales del Ejército y la Guardia Nacional en un operativo denominado "Escudo Jalisco", con el objetivo de contener la espiral de violencia. "Llamamos a la calma a la población. Las Fuerzas Armadas y las corporaciones de seguridad están desplegadas para garantizar el orden. No permitiremos que los grupos criminales siembren el pánico", afirmó la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en un comunicado.

Expertos en seguridad advierten que el escenario post-Mencho es extremadamente volátil. Dentro del CJNG, se perfila una lucha de sucesión entre sus hijos, conocidos como "Los Menores", y comandantes regionales históricos como "El 03" y "El 85". Paralelamente, cárteles rivales como el Cártel de Sinaloa y grupos locales como los Cárteles Unidos en Michoacán podrían intentar invadir plazas tradicionalmente controladas por el CJNG. "Estamos ante la probable fragmentación del cártel más poderoso. Esto no significa el fin de la violencia, sino su transformación. Podríamos presenciar una guerra multifaccional por el control de rutas, laboratorios y corredores de migración", analizó Eduardo Guerrero, consultor en seguridad. El impacto económico ya es tangible, con el cierre de comercios, la suspensión de clases en decenas de municipios y la interrupción del transporte de mercancías.

La muerte de El Mencho cierra un capítulo en la guerra contra el narcotráfico, pero inaugura otro potencialmente más sangriento y complejo. Mientras las fuerzas federales intentan mantener el control, la población civil queda atrapada en el fuego cruzado de una reconfiguración criminal cuyas consecuencias a mediano y largo plazo son impredecibles. El desafío para el Estado mexicano ya no es solo decapitar a las organizaciones, sino evitar que los pedazos del monstruo, ahora dispersos, generen una violencia aún más descentralizada y difícil de combatir.

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